Anoche medio mundo aguardó horas y horas hasta conocer el resultado definitivo -o casi- de las elecciones norteamericanas más emocionantes de los últimos tiempos. Todos movidos por la enorme expectación que ha despertado el movimiento Obama.

Las lagrimas del Reverendo Jesse Jackson pueden resumir el sentimiento de emoción que ha sentido una gran parte de la humanidad con la confirmación de lo que los pronósticos han venido vaticinando desde hace ya algunas semanas. Barack Hussein Obama será el próximo Presidente de los Estados Unidos.

Muchos hemos depositado nuestras esperanzas de caminar hacia un mundo mejor sobre su persona. Ahora él tiene la responsabilidad de responder a estas expectativas. Los cuatro años que ahora comienzan -que podrían ser ocho- marcaran su lugar en la historia. Pero para eso habrá que esperar a que el paso del tiempo ofrezca suficiente perspectiva como para admirar los acontecimientos que hoy estamos viviendo en directo.

Sólo espero que dentro de veinte o treinta años pueda recordar con emoción que aquel 4 de Noviembre de 2008 yo fui testigo -por la televisión, eso si- de un autentico momento histórico.

El tiempo dirá.