El año pasado, el F. C. Barcelona de Guardiola acabó, mediante su atractivo y eficaz juego, con el habitual bipartidismo deportivo que suele reinar en nuestra Liga. A penas había finalizado la temporada, el Real Madrid se puso en marcha para perfilar el equipo de la temporada que está en curso. Volvía Florentino, volvía Valdano, volvía Butragueño y al parecer, con ellos, volvía aquello de que la Liga es cosa de dos.
Vuelve al equipo de Chamartín el hombre de negocios convertido en “ser superior” del fútbol, capaz de reunir en torno a un equipo a los mejores jugadores del mundo. Vuelven las grandes estrellas mediáticas al Bernabeu y con ellas la Liga es cosa de dos.
Han llegado Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká, Xavi Alonso, Granero, Albiol, Arbeola y con ellos el Madrid debe de recuperar el tono perdido para que la Liga sea cosa de dos.
Los primeros partidos se cuentan por victorias, en varios casos por goleada. Se gana en casa y fuera, en Liga y Champions, el Bernabeu vuelve a celebrar las victorias, la superioridad manifiesta sobre los rivales. La Liga vuelve a ser cosa de dos. El juego del equipo no es como el de otros grandes, pero a la prensa deportiva madrileña parece no importarle y el público blanco queda satisfecho con ganar los encuentros y con los goles de sus cracks, con estar compartiendo el liderato con el eterno rival y certificar así que la liga es cosa de dos.
Pero llega el partido de Nervión, llega un equipo con entidad, con un juego endiablado capaz de poner en apuros a cualquier equipo del Mundo. Llega el tercero en discordia, el que los periodistas deportivos obvian, porque como todo el mundo sabe, la Liga es cosa de dos. Un equipo ordenado, que ataca como si se estuviera en el último minuto, durante la hora y media que dura el encuentro. El Madrid tiene a Casillas, tiene a su salvador habitual, pero le falta el ariete, Cristiano Ronaldo, últimamente el encargado de abrir siempre la lata.
Al final el fútbol se acaba imponiendo a las individualidades. La pasión se impone al talón. El equipo cohesionado supera al aglomerado de estrellas. Ayer el Sánchez Pizjuan demostró que si el Madrid no empieza pronto a jugar como un verdadero equipo, efectivamente la Liga será cosa de dos: F.C. Barcelona y Sevilla C.F.


